Repensando el turismo: Cambio climático y greenwashing

Artículo escrito por Lorena Martínez.

En 2022, los efectos del cambio climático ya son percibidos por la humanidad, pero esto no es algo nuevo. Nos encontramos en emergencia climática y así lo acreditan las evidencias.

En este sentido, el Informe Provisional sobre el Estado del Clima Mundial en 2022, elaborado por la Organización Meteorológica Mundial, informa de un considerable aumento de los tres tipos de Gases de Efecto Invernadero (GEI), superándose todos los registros. El incremento de los GEI está íntimamente relacionado con el aumento de la temperatura superficial media global (GMST). Atendiendo a los datos disponibles hasta septiembre de 2022, se estima que la temperatura media mundial este año supere los 1,15ºC la media del periodo preindustrial.

Los efectos del calentamiento global se observan en diversos elementos, como los glaciares, los cuales están sufriendo un deshielo sin precedentes. Relacionado con este fenómeno, la velocidad a la que aumenta el nivel del mar se ha duplicado desde 1993. A su vez, los océanos identifican los efectos del cambio climático, pues en ellos se almacena el 90% del calor generado por las emisiones de GEI. Por este motivo, las aguas oceánicas se calientan a un ritmo notablemente elevado en las últimas dos décadas.

Para concluir, en el informe se refleja la relación entre el aumento de las temperaturas y el desarrollo cada vez más frecuente de fenómenos meteorológicos extremos de mayor virulencia. Así se encuentra el planeta 166 años después de que Eunice Newton teorizara sobre la posibilidad de que un aumento moderado en la concentración de CO2 atmosférico pudiera provocar un calentamiento global significativo. Más de un siglo en el que la temperatura de la Tierra ha continuado su escalada fruto de las consecuencias de la actividad humana.

¿Cómo afecta el cambio climático al turismo?

Cabe mencionar que el cambio climático ejerce un impacto sobre el turismo. Atendiendo a los resultados del estudio “Turismo y cambio climático. Una actividad vulnerable que debe adaptarse” desarrollado por el Catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, el cambio climático afecta al turismo a través de:

  • Cambios de parámetros climáticos.
  • Pérdida de confort.
  • Aumento de riesgos.

Concretamente en España los aspectos identificados dan lugar a la posibilidad de mermas de cuota de mercado, pérdida de importancia de los destinos de sol y playa como consecuencia de la falta de confort climático en verano y aumento de la cuota de mercado en el litoral cantábrico, así como posibles cambios en los destinos de interior debido a la pérdida de importancia del litoral mediterráneo como mercado turístico.

¿Cómo incide el turismo sobre el cambio climático?

Al igual que el cambio climático afecta al turismo, la actividad turística ejerce efectos sobre este proceso. Al respecto, es indudable que la acción del ser humano ha tenido y tiene repercusiones sobre la salud del planeta. Como toda acción tiene sus efectos, si centramos la atención en el turismo, se observa que este sector contribuyó en 2005 con aproximadamente el 5% del total de las emisiones de CO2 causadas por la acción del ser humano, siendo el transporte el componente que mayores emisiones genera (75% del total de las emisiones del sector), según datos presentados en el estudio “Climate Change and Tourism – Responding to Global Challenges” elaborado en 2008 por la Organización Mundial del Turismo y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Así pues, las toneladas de CO2 del transporte atribuidas al turismo se han incrementado un 62% entre 2005-2016. Las previsiones alertan de una tendencia al alza, con incrementos del 25% entre 2016 y 2030, tal y como se expone en el informe “Las emisiones de CO2 del sector turístico correspondientes al transporte”, publicado por la Organización Mundial del Turismo en 2019.

En este sentido, es indudable que la actividad turística está estrechamente vincula con el desplazamiento y el movimiento de personas. Sin movimiento de personas no hay turismo. Esto, unido al elevado ritmo de consumo de la sociedad actual, conlleva la identificación del turismo como un sector que afecta profundamente al cambio climático a través de la generación de emisiones.

Por tanto, nos preguntamos, ¿seríamos capaces de tolerar un tratado que estableciese un número máximo de vuelos por persona al año con el objetivo de disminuir la generación de contaminantes derivados de los desplazamientos aéreos?

El turismo no sólo genera impacto a través de los desplazamientos. También incide sobre el cambio climático mediante las alteraciones territoriales derivadas del proceso de adaptación del espacio a la actividad turística. Un ejemplo de ello es el aumento de las superficies selladas (cubiertas de asfalto, edificios e infraestructuras), atendiendo a lo apuntado por Jorge Olcina en el artículo mencionado anteriormente.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el sellado del suelo es una de las causas principales de la degradación de esta superficie. Esta práctica amenaza la biodiversidad, aumenta el riesgo de inundaciones y de escasez de agua (debido a la no permeabilidad del suelo al utilizar materiales impermeables en el sellado), y contribuye al calentamiento global. Este organismo apunta a que la calidad del suelo determina el modo en el que nos afecta el cambio climático.

Un suelo permeable protege contra las olas de calor, almacena grandes cantidades de agua y mantiene las temperaturas bajas. En las ciudades, el sellado del suelo ejerce el denominado “efecto isla de calor”. Es determinante tener en cuenta este aspecto en la planificación urbanística y turística de los destinos, pues la generación de superficies permeables ayudará a reducir los efectos del cambio climático.

¿Qué hemos hecho en los últimos años frente al cambio climático?

Atendiendo al escenario expuesto, las diferentes instituciones adoptan políticas en respuesta al cambio climático. Unas políticas orientadas, por una parte, a adaptar los territorios a los efectos de este proceso y, por otra, a mitigar las emisiones y, por ende, limitar el avance del cambio climático.

A escala mundial, las políticas en torno a la mitigación y adaptación frente al cambio climático se establecen en las Conferencias de las Partes o COPs. Todos los países que han adoptado la Convención Macro de las Naciones Unidas para el cambio climático se reúnen en un espacio en el que se llegan a acuerdos en esta materia. En la actualidad, el acuerdo vigente más relevante es el Acuerdo de París (2015), y en materia turística la Declaración de Glasgow (2021), a la que se encuentran adheridos 65 destinos de todo el mundo, entre ellos 10 españoles. En la última COP celebrada este año 2022 en Sharm el-Sheij (Egipto), se acordó crear un fondo de “pérdidas y daños” para los países más vulnerables.

A escala europea, destacan el Pacto Verde Europeo, dirigido a hacer de Europa una región climáticamente neutra en 2050. Para conseguirlo, se ha dispuesto la Ley Europea del Clima, en la que se incluye un objetivo ambicioso, denominado “Objetivo 55”, que pretende reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero, como mínimo, un 55% hasta 2030, en comparación con los niveles de 1990.

En los documentos presentados no se hace mención directa al turismo. Sin embargo, dada la transversalidad de este sector, la actividad turística tendrá un papel fundamental en el cumplimiento de los objetivos. En el marco del paquete de medidas destinadas al cumplimiento del “Objetivo 55” se han puesto en marcha dos iniciativas vinculadas con el turismo: “ReFuelEU Aviation” y “FuelEU Maritime”. Estas iniciativas se dirigen a promover la utilización de combustibles más ecológicos en la aviación y el transporte marítimo.

Cabe mencionar que, aunque las competencias en turismo recaen sobre cada país miembro, la Unión Europea apoya a los diferentes países en la revitalización del turismo tras el Covid-19 y en la transformación sostenible y digital de este sector con los Fondos Next Generation EU.

Por último, a escala estatal, España cuenta con una ley vigente en materia de cambio climático y transición energética con la que se pretende descarbonizar la economía española a 2050, así como con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, cuyo horizonte temporal de vigencia abarca el periodo 2021-2030. En materia turística, la Estrategia de Sostenibilidad Turística en Destinos es el documento que determina las bases de los Planes de Sostenibilidad Turística en Destinos, financiados en convocatorias extraordinarias a través de Fondos Next Generation EU. Con este instrumento se promueve la financiación, entre otras, de actuaciones encaminadas a la mitigación del cambio climático, descarbonización y movilidad sostenible en los destinos.

¿Cómo actuar sin caer en el greenwashing?

Tenemos constancia de la situación, conocemos las políticas promovidas por las instituciones a escala mundial, europea y nacional, pero ahora nos preguntamos, ¿qué hacemos como destinos? Existen múltiples formas de actuar contra el cambio climático. No hay una fórmula mágica. Cada territorio debe actuar en atención a su situación particular y a los medios disponibles.

Además, la materialización de estas políticas debe realizarse sin caer en el conocido greenwashing o lavado verde; un término que se utiliza principalmente en el ámbito empresarial y que hace referencia a las acciones desarrolladas para hacer creer que una organización es más ecológica de lo que realmente es.

Trasladando esta cuestión a un destino turístico, ¿existe alguna forma de no caer en el “greenwashing”? Desde Sien Consulting, tras más de 10 años ayudando a los destinos a alcanzar una transformación inteligente, verde y digital, hemos desarrollado cuatro pasos a seguir para que cualquier destino consiga ser más sostenible en términos medioambientales:

Paso 1: Estrategia. Plantea tu estrategia como destino y conéctala con otras políticas a escalas superiores. No es necesario que dispongas de un plan concreto orientado al cambio climático. El Plan Estratégico de Turismo puede contener objetivos realistas y líneas estratégicas dirigidas a resolver los problemas de tu territorio en esta materia.

Paso 2: Participación. Haz partícipe a los agentes sociales de tu territorio, así como a expertos en la materia, tanto en la ideación de la estrategia como en su aterrizaje. De este modo, se identificarán cuestiones a trabajar en base a visiones diversas. Además, el apoyo técnico especializado de profesionales en campos concretos como la biología marina, climatología, ciencias forestales, hidrología… será un valor añadido en la definición de actuaciones y en la puesta en marcha de las mismas

Paso 3: Datos. ¡MIDE! Sin datos no se puede conocer el nivel de éxito de una estrategia y de su plan de acción. Para ello, se deberán establecer indicadores, siendo recomendable contar con un cuadro de mando con el que realizar seguimiento y cruces de elementos analizados. Detecta desviaciones a tiempo.

Paso 4: Compartir. Comparte el dato a través de informes periódicos de seguimiento y evaluación, así como de campañas concretas. Involucra a los actores en el proceso. Informa a la sociedad no sólo de la acción, sino de sus resultados. El fin del proceso seguido no es el marketing, sino la implantación de un modelo turístico responsable.

Siguiendo esta línea, SEGITTUR lanzó una “Guía de buenas prácticas en sostenibilidad para Destinos Turísticos Inteligentes” y el INVAT·TUR un “Manual para la adaptación de los destinos al cambio climático”. Dos documentos que sirven de apoyo para abordar el cambio climático desde un destino turístico.

Y tras todo lo comentado, ¿qué otras acciones piensas que se deberían llevar a cabo en los destinos para encarar la problemática del cambio climático?

Imagen de Aline Dassel en Pixabay.

About The Author

Redacción Sien

Equipo de redacción de Sien Consulting. Expertos en consultoría y planificación turística y especialistas en Destinos Turísticos Inteligentes (DTI).

Leave a Comment

*Please complete all fields correctly